Procrastinación
- Creencias irracionales: basadas en una pobre autoimagen y autoconcepto
de sí mismos que les hace verse como inadecuados o incompetentes, o ven
al mundo con demasiadas exigencias que no se ven capaces de cumplir.
- Perfeccionismo y miedo al fracaso: postergar, y justificar un
resultado final por falta de tiempo, sirve de excusa para evitar el
miedo al fracaso, en tareas donde no hay garantías de éxito. Son
personas perfeccionistas y autoexigentes, que se marcan metas poco
realistas.
- Ansiedad y catastrofismo: el cúmulo del trabajo supone un cúmulo correlativo del nivel de ansiedad.
La dificultad para tomar decisiones y la búsqueda de garantías de éxito
antes de iniciar una tarea provoca finalmente sentimientos
catastrofistas, y como resultado se sienten saturados e indefensos. Pueden sentir autocompasión, escudándose en que no son aptas para las exigencias del mundo que les ha tocado vivir.
- Rabia e impaciencia: las exigencias desmesuradas y el
catastrofismo provocan también rabia e impaciencia. Pueden surgir ideas
del tipo «yo debería ser capaz de realizar esto solo» «¡qué idiota que
soy!» o «¡no puedo tolerar esta ansiedad!». Estas personas
perfeccionistas, al no cumplir con las metas que se marcan, se muestran
agresivas contra sí mismos. Terminan atrapadas en un círculo de
enfado-rebelión que empeora su rendimiento.
- Necesidad de sentirse querido: el deseo de realizar tareas
sobre la base de la recompensa en forma de amor o aceptación de los
demás. La creencia que subyace es: «todos deberían amarme para poder
amarme a mí mismo». Basa su valía como persona en la aceptación y
atención recibida. Si se les recompensa con sus demandas implícitas se
sienten fuertes psicológicamente y por el contrario se sienten inválidas
cuando no obtienen lo que desean. Por ese motivo estas personas aceptan
todo tipo de demandas de los demás con el fin de agradar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.